Rosanna Rivera: Mi Primada de América

Foto: Hairo Rojas para la revista Hola


Hoy mi espíritu viajero e incansable hace un alto, y se descubre extasiado al reconocer una ciudad que hacía años solo existía envuelta en el tul de mis nostalgias.


Santo Domingo se levanta de su letargo y se suma orgullosa a una visión moderna, humana y colorida, que despierta el interés y la curiosidad de los que crecimos y vivimos en esta hermosa tierra de primacías, orgullo y puente de todo un continente.


Mis paseos por el Malecón, cargados de recuerdos, me dibujan una sonrisa. La entrada a la ciudad al ver la Plazoleta La Trinitaria, vestida con sus mejores galas, me hace sentir orgullosa de que sea esta la mejor cara para nuestros turistas y locales, y me emociona sobremanera observar un Montesino que se levanta imponente frente al mar, donde el Ozama besa nuestras aguas territoriales, para recordarnos un legado histórico tan universal y tan nuestro como es el Sermón de Adviento de 1511.


Y qué decir de la Ciudad Colonial… con su romanticismo secular, retoma su posición en el corazón de los capitaleños y se hace dueña y anfitriona de los eventos marca ciudad más hermosos que tenemos en nuestra isla; desde sus hermosas plazas y parques, los cuales son abarrotados por multitudes respetuosas de la señal de nuevos tiempos, con bríos de una ciudad que se alza más vivible y digna para todos.


La Zona vuelve a retomar su sello andaluz y su sabor de épocas pasadas. A pesar de las ráfagas de modernidad que pesan sobre ella, hoy está más viva, orgullosa, presente, segura, iluminada y cuidada que nunca.


Hoy mi espíritu viajero se sorprende de nuevo al verme escoger entre tantas ciudades en el mundo, a mi Primada de América, hidalga ciudad acogedora y bella, llena de faroles y trinitarias, desde cuyas costas nos saluda desde lo lejos ese mar extenso que habla de conquistadores y leyendas, entrelazadas con sus más bellas espumas de plata. Amo mi ciudad y su poesía, que hoy al verla tan bella, me inspira. ¡No la cambio por ninguna!